Saltar al contenido
Quantix
Lectura de 6 minutos

Cuánto comprar y cuándo

Comprar cuando se acaba es tarde por definición. Y comprar de más por aprovechar un descuento es la forma más común de dormir tu efectivo.

Para quien compra para revender: comercio, distribución, materiales.

En la mayoría de las operaciones la compra se decide de dos formas: porque alguien se dio cuenta de que ya no había, o porque el proveedor pasó con una promoción. Las dos son reactivas y las dos cuestan dinero.

Cuándo comprar: el punto de reorden

No compras cuando llegas a cero. Compras cuando llegas al nivel en el que, si pides ahora, la mercancía llega justo antes de que se acabe.

Punto de reorden
consumo diario promedio  ×  días que tarda el proveedor
+  stock de seguridad

ejemplo:  vendes 8 piezas al día, el proveedor tarda 12 días
  8 × 12  =  96  +  stock de seguridad

Los días del proveedor son los reales, no los que promete. Mide tres o cuatro pedidos y usa el peor, no el promedio: el promedio te deja sin material la mitad de las veces.

El stock de seguridad no es por si acaso

Es lo que te cubre de las dos cosas que varían: que se venda más de lo normal o que el proveedor tarde más de lo normal. Si ninguna de las dos varía, no necesitas stock de seguridad.

Cuánto pedir: la tensión de siempre

Pedir poco y seguido cuesta en fletes, en tiempo administrativo y en riesgo de quedarte corto. Pedir mucho y espaciado cuesta en efectivo dormido, en espacio y en obsolescencia. La cantidad correcta está donde esas dos curvas se cruzan, y en la práctica se encuentra probando, no despejando una fórmula.

La trampa del descuento por volumen

El proveedor te ofrece cinco por ciento más si te llevas el triple. Suena a ganancia inmediata. Antes de decir que sí, la cuenta completa:

Qué te cuesta de verdad ese descuento
ahorro  =  descuento %  ×  monto de la compra

costo   =  efectivo inmovilizado de más
           ×  tu costo de capital anual
           ×  (meses extra que va a tardar en venderse ÷ 12)
        +  espacio  +  riesgo de obsolescencia

Un cinco por ciento de descuento sobre mercancía que te va a durar ocho meses en vez de dos rara vez sale a cuenta. Y si el producto tiene riesgo de quedarse obsoleto, casi nunca.

Hay una excepción real y vale la pena nombrarla: cuando el producto no se echa a perder, rota bien y el proveedor sube precios de forma predecible, comprar adelantado sí es una decisión financiera sensata. La diferencia está en que sea una decisión y no una reacción a una oferta.

Dónde entra Quantix

El punto de reorden necesita dos datos que casi nadie tiene juntos: consumo real por producto y tiempo real de entrega por proveedor. Quantix lleva movimiento por producto y por almacén, y las compras quedan con su historia, que es de donde sale el tiempo real de cada proveedor en vez del que promete.

Otras guías